Dieta ayurvedica: eres lo que comes!
06/09/2010
** Publicado en revista “Verdemente”. España, julio-agosto 2010 **
Si quieres cambiar tu salud, cambia tu dieta con los principios de Ayurveda
conocimiento milenario para la vida moderna
Hoy en día, nos rodea el estrés; en el trabajo, en casa, incluso en nuestro círculo social. Y parece mentira pero la mayoría de nosotros tenemos tiempo para todo menos para minimizar el estrés en nuestra vida. Yo misma era víctima de tener un trabajo exigente y estar en una relación sentimental llena de tensión. Pero cuando estás metido en tu día a día, tu rutina, tu “normalidad”, no te das cuenta que en realidad estás renunciando, poco a poco, a tu bienestar. Comes cualquier cosa y a cualquier hora, haces ejercicio esporádicamente, y en general te alejas de los hábitos que te aportarán salud.
Esto en definitiva es lo que nos aleja del bienestar y nos trae la enfermedad.
En muchos casos, no podemos cambiar nuestro entorno, pero sí existen maneras de introducir hábitos sencillos en nuestra vida cotidiana que nos ayudará a mitigar los efectos del estrés. Nuestro estilo de vida puede influir de manera directa en cómo nuestro organismo reacciona ante cualquier situación “estresante”. Por eso, la clave está en tomar medidas para evitar que nos afecte y saber cómo afrontarla cuando se presente.
De las muchas herramientas y técnicas disponibles, las más eficaces son aquellas que aprovechan nuestra naturaleza interior, nuestra energía natural; y las que ponen nuestro bienestar en nuestras propias manos. A través de la Ayurveda, cada persona puede potenciar su salud y bienestar aplicando unos hábitos básicos a su rutina diaria.
Yo tuve la suerte de experimentar un gran cambio en mi vida, de un día para otro. Cuando me despidieron de mi trabajo en enero de 2009, recibí la noticia como una oportunidad para dar un giro a mi vida, de aprovechar mi tiempo “libre”, e ir en busca de algo nuevo. Decidí realizar un viaje durante tiempo indefinido. Salí un 12 de marzo con un billete de ida para Sydney; y el viaje duró 7 meses, pasando por 7 países y 3 continentes. Durante este viaje, la temporada más larga la pasé en India, viajando primero por el norte, y luego viviendo con una familia en el sur (Tamil Nadu), donde aproveché también para realizar un curso de Ayurveda.
Desde siempre me ha interesado mucho el tema de las terapias naturales; y siempre que podía, cogía algún libro sobre cualquier terapia alternativa. En los último años descubrí a Deepak Chopra, un notable médico ayurvedico Indio afincado en California, con un importante Centro en ese estado estadounidense. Me llamaba mucho la atención lo que tenía que decir… Así que cuando me encontré en India, quería aprovechar mi tiempo allí y saber más sobre la medicina más antigua del mundo.
Más que una medicina, es una filosofía de estilo de vida. La más antigua del mundo; nace en India hace más de 5000 años y ha sido responsable de influir muchas tradiciones medicinales, como la china, la árabe y también la “moderna”. El enfoque de Ayurveda reside en vivir nuestra vida de forma equilibrada para prevenir la enfermedad, y también nos aporta la sabiduría para tratar y curar enfermedades cuando vengan.
Los beneficios de Ayurveda son muchos, incluyendo:
Enseña a descubrirse, a conocerse a uno mismo; nos da herramientas para cambiar nuestras vidas
Sirve como terapia preventiva para enfermedades como la diabetes e incluso el cáncer.
Brinda un tratamiento que va más allá de la sanación del cuerpo, el Ayurveda busca mejorar también la condición mental y espiritual del ser humano.
Es totalmente segura y libre de efectos adversos, pues se vale de productos naturales (frutas, verduras, hierbas, especias y otros).
Ayuda a corregir y mejorar tu estilo de alimentación, pues el Ayurveda pone énfasis en la nutrición para alcanzar la curación.
Con este sistema medicinal puedes lograr la desintoxicación y relajación, y así alcanzar el equilibrio interno
Las tres energías, llamadas Dosha (en sanskrito, la palabra significa “impureza”); cuando están en equilibrio, es lo que nos aporta salud. Nuestro cuerpo está compuesto de estas energías, y en su conjunto son los responsables de nuestro funcionamiento fisiológico. Pero, aunque todos tenemos estas energías, ninguno somos iguales. Esto es porque cada uno nacemos con una proporción diferente de estas doshas, y es esta proporción que define nuestra constitución ayurvedica. Lo normal es que tengas dos dosha predominante, y la tercera en menor cantidad. Es un constante recordatorio de cómo eres, porqué reaccionas de esa manera ante cualquier problema, o incluso porqué ciertos alimentos no te sientan bien.
La manera ayurvedica de cuidar la línea
Trucos para quitarte algunos kilitos de forma natural y saludable
Qué es eso de la “dieta ayurvedica”? Últimamente hemos oído hablar mucho de ello, pero poca gente aún conoce los principios de esta filosofía hindú milenaria. Y es que el conocimiento que comprende ayurveda, sus herramientas para vivir una vida de vitalidad y salud, es muy actual hoy en día
En ayunas, bebe un poco de agua caliente con unas gotas de zumo de limón. Limpiará tu tracto digestivo y empezarás muy bien el día!
Polvo de thriphala, elimina toxinas y limpia el colón, promoviendo así la pérdida natural de peso.
Muchas veces confundimos el hambre con la sed, especialmente entre comidas. Para quitar la sensación de “hambre”, bebe un poco de agua caliente; además fortalecerá la digestión.
Recuerda de controlar las porciones. La cantidad adecuada para el estómago es ½ con comida sólida, ½ liquido, y ¼ con aire (o sea, vacío). Comer demasiado no solo favorece coger peso, sino que aumenta el apetito y la acumulación de toxinas (en otras palabras: grasa).
Cada alimento está clasificado según su efecto sobre nuestro dosha. Por eso, es importante comer en variedad, para asegurar que en cada comida el efecto de los alimentos sea equilibrado y adecuado.
Debemos intentar comer alimentos frescos, evitando recalentar “las sobras” de hace días, ya que estos alimentos han perdido su vitalidad y nutrición. Los alimentos recalentados son calorías vacías y al final provocan más hambre.
Si aún no has dado el paso para decir “no” a la carne, intenta recortar mucho tu consumo. Empieza con 1 día a la semana sin carne; luego pasa a 2, y así hasta eliminar por completo el consumo de carne. Toda la proteína que necesita tu cuerpo la obtienes de las legumbres (de verdad!).